lunes, 3 de agosto de 2009

Coca-Cola no puede esconder sus crímenes en Colombia




Isidro Segundo Gil, un empleado de una planta de embotellamiento de Coca-Cola en
Colombia, fue asesinado dentro de su lugar de trabajo por los paramilitares. Sus hijos han
tenido que esconderse y ahora entienden por qué su país tiene fama de ser “un país donde
el trabajo sindical es como andar con el bolero en el hombro”.
Una descripción escalofriante del asesinato de Gil, basada en reportajes en primera línea,
es la parte central de una demanda presentada en Miami en Julio del 2001 contra Coca-
Cola, Panamerican Beverages (la empresa más grande de embotellamiento en
Latinoamérica) y Bebidas y Alimentos (una empresa de embotellamiento que pertenece a
Richard Kirby de Florida y que operaba la planta donde murió Gil).
En la demanda, el sindicato de Gil, SINALTRAINAL, el Fondo para los Derechos
Laborales Internacionales (ILRF) y el sindicato estadounidense de trabajadores de acero,
alegan que los embotelladores de Coca-Cola “contrataban o mandaban a las fuerzas
paramilitares de seguridad que utilizaban violencia y que asesinaron, torturaron,
detuvieron, o de otra manera acallaron a los líderes sindicales.”
Minutos después de la llegada de los matones a las puertas de la planta en Carepa,
dispararon 10 balas a Gil, un miembro de la junta directiva del sindicato. Gil fue herido
mortalmente. Una hora después, otro líder sindicalista fue secuestrado de su casa. Esa
noche, un edificio que contenía el equipo, los archivos y las oficinas del sindicato fue
incendiado.
El día siguiente, un grupo de hombres armados volvieron a la planta, reunieron a todos
los trabajadores y les dijeron que si no renunciaban del sindicato antes de las 4 de la
tarde, ellos también serían asesinados. El gerente de la planta preparó los formularios de
renuncia. Ese gerente tenía relaciones con los paramilitares y “les había mandado destruir
el sindicato,” según dice la demanda.
Temiendo por sus vidas, los sindicalistas en Carepa presentaron sus renuncias y huyeron
de la región. La empresa interrumpió las negociaciones del contrato, y los paramilitares
se quedaron fuera de las puertas de la planta por más de dos meses. El sindicato fue
destruido. Nuevos trabajadores que ganaban el salario mínimo ($130 al mes)
reemplazaron a los trabajadores con experiencia que ganaban aproximadamente $380 al
mes.
Las acusaciones contra los asesinos de Gil y siete otros sindicalistas de Coca-Cola nunca
fueron presentadas formalmente. Como muchas otras corporaciones multinacionales,
Coca-Cola quiere controlar la fabricación y la distribución de sus productos en otros
países, y recibir las ganancias, y al mismo tiempo, no quiere ser responsable por la
seguridad de los trabajadores. Pero la ley Alien Tort Claims Act (ATCA), promulgada
por el Congreso de los Estados Unidos en 1789, puede ser usada para exigir justicia para
las víctimas de estos tipos de violaciones.
Varias empresas que están enfrentando estas demandas de la ley ATCA dicen que están
cumpliendo con algún código de conducta voluntaria que demuestra que respetan los
derechos humanos. Desafortunadamente, no es posible asegurar que cumplen con todas
las provisiones en estas iniciativas.
La ATCA permite que los extranjeros presenten causas en las cortes estadounidenses por
violaciones de los derechos laborales definidos en la ley internacional. La ATCA aplica
la “ley de naciones”; según las cortes federales, esto incluye el genocidio, crímenes de
guerra, la tortura, la detención ilícita, y crímenes contra la humanidad.
La Cámara de Comercio Internacional, sedeada en París, que representa miles de
empresas en varios países, ha exigido al gobierno estadounidense que paralice el uso de
la ATCA para demandar a las corporaciones. “No es aceptable,” dijeron representantes de
la Cámara de Comercio.
“Es asombroso que estas empresas quieren ser exentas de las acusaciones de violaciones
de derechos humanos,” dice abogado Terry Collingsworth de ILRF.
Javier Correa, el presidente de SINALTRAINAL, agrega: “Queremos justicia. Queremos
que la gente sepa la verdad sobre qué está pasando en Colombia contra los trabajadores.
Ahora que ustedes saben, ¿Nos ayudarán?”
Las Víctimas de Cola-Asesina
(una lista parcial)
Los líderes sindicales en la lista de abajo trabajaban en las plantas de embotellamiento de
Coca-Cola en Colombia, y fueron asesinados. Muchos otros trabajadores de Coca-Cola
han sido torturados, secuestrados, y/o detenidos ilegalmente por las fuerzas paramilitares,
quienes frecuentemente trabajan en conjunto con la gerencia de las plantas.
Fecha Nombre Planta de Coca-Cola
1989 Avelino Achicanoy Pasto
8/4/94 José Eleazar Manco David Carepa
20/4/94 Luis Enrique Giraldo Arango Carepa
23/4/95 Luis Enrique Gomez Granado Carepa
5/12/96 Isidro Segundo Gil Carepa
26/12/96 José Librado Herrerra Osorio Carepa
21/6/01 Oscar Dario Soto Polo Monteria
31/8/02 Adolfo de Jesús Munera Lopez Barranquilla
Grupo de seis queda sin habla frente
al escándalo de derechos humanos
Algunos gerentes de Coca-Cola y del Banco SunTrust (sedeada en Atlanta) han sido
acusados de ser cómplices de crímenes violentos. Mientras estos gerentes siguen
acumulando plata, los trabajadores colombianos en las plantas de embotellamiento
arriesgan sus vidas todos los días cuando van a trabajar.
Las personas influyentes que constituyen el “Paquete de seis” niegan reconocer la
realidad del horror que los trabajadores de Coca-Cola están enfrentando en Colombia.
Miremos a los seis individuos que podrían cambiar la política de Coca-Cola si dejasen de
ser tan indiferentes.
Warren Buffett, la segunda persona en la lista de los americanos más ricos, publicada
por la revista Forbes, tiene activo neto de U$30,5 mil millones. Es el director general de
Berkshire Hathaway y controla más de 200 millones de acciones (8,1%) de Coca-Cola.
Ha sido miembro de la Junta Directiva de Coca-Cola desde 1989. Buffett también
controla más de 5 millones de acciones (más del 2%) de SunTrust, la institución
financiera que tiene relaciones tan fuertes con Coca-Cola que tiene el apodo “el banco de
Coca-Cola”.
Douglas Daft, el director general de Coca-Cola, recibió más de U$105 millones en
compensación de la empresa en el año 2001. Sr. Daft controla 3,5 millones de acciones
de Coca-Cola y 9.413 acciones de SunTrust. Es miembro de la Junta Directiva de
SunTrust. Una carta escrita “en nombre de” Daft el año pasado para negar los crímenes
de Coca-Cola en Colombia decía que “no hay evidencia” para apoyar “los alegatos
escandalosos contra la empresa y sus embotelladores”.
Barry Diller, un director de Coca-Cola y el director general de USA Interactive, es una
persona muy importante en Hollywood y “ha manejado más estudios grandes –
Paramount, Fox, Universal –que cualquier otro magnate vivo,” según la revista Vanity
Fair. Tenía activo neto de U$900 millones en 2001.
Phillip Humann es el presidente y director general de SunTrust, y también es un director
de Coca-Cola Enterprises. Controla 668.826 acciones de SunTrust y 41.402 acciones de
CCE, el filial más grande de Coca-Cola. Recibió US$2,27 millones en compensación en
2001.
Gary Fayard, el vice presidente y director financiero de Coca-Cola, es miembro de las
Juntas Directivas de CCE y Panamerican Beverages (Panamco). Panamco es uno de los
embotelladores más importantes de Coca-Cola y el distribuidor de sus productos en
Venezuela, Colombia, y regiones de Brasil, Costa Rica, Guatemala, Nicaragua y Panamá.
También tendrá una posición importante cuando Panamco se fusione con Coca-Cola
Femsa, una entidad sedeada en México.
Donald McHenry, director de Coca-Cola, es profesor en la universidad de Georgetown
en Washington y era embajador en las Naciones Unidas. Controla 35.066 acciones de
Coca-Cola. Promovía los derechos humanos cuando trabajaba en la administración del
presidente americano Jimmy Carter, pero ahora no quiere reconocer las violaciones de
derechos humanos que resultan de la colaboración entre Coca-Cola y los paramilitares en
Colombia.
Coca-Cola + SunTrust = Fórmula para el terror
Cómo enviarles un mensaje
1. Recorte, firme y envíe la siguiente carta a la Junta Directiva de SunTrust, o escriba su
propia carta.
2. Llene el cupón de abajo y envíelo a Campaign to Stop Killer Coke.
The Board of Directors
SunTrust Banks, Inc.
303 Peachtree St. NE
Atlanta, GA 30308
Estimados miembros de la Junta Directiva:
Hay mucha evidencia mostrando que la gerencia de las plantas colombianas de
embotellamiento de Coca-Cola permiten y animan a las fuerzas paramilitares a torturar,
secuestrar, y asesinar a los líderes sindicales. La tolerancia que Coca-Cola tiene para
estos actos de violencia es inexcusable. Como hay mucha relación entre las jefaturas
de SunTrust y Coca-Cola, las dos empresas tienen que ser responsabilizadas.
El director general de Coca-Cola, Douglas Daft, y el ex-director general de SunTrust,
James Williams, son miembros de las Juntas Directivas de Coca-Cola y SunTrust.
Douglas Ivester, el ex-director general de Coca-Cola, es miembro de las Juntas Directivas
de SunTrust y Coca-Cola Enterprises. Controla muchas acciones de las dos empresas.
Desde 1919, cuando SunTrust participó en los esfuerzos para que Coca-Cola empezara a
cotizar sus acciones en la bolsa mercantil, el banco y Coca-Cola han tenido relaciones
comerciales y personales muy fuertes. Recientemente, SunTrust respaldó un bono de
US$500 millones y dio $100 millones de crédito a Coca-Cola. SunTrust es el segundo
accionista más grande de Coca-Cola y el quinto accionista más grande de CCE. El
accionista más grande de Coca-Cola es Warren Buffett, quien es un miembro de la Junta
Directiva de Coca-Cola y el quinto accionista más grande de SunTrust.
Cuando más personas se enteren del envolvimiento de Coca-Cola y SunTrust en las
violaciones de derechos humanos en Colombia, la reputación y la credibilidad del banco
sin duda sufrirán. Muchas personas, incluyendo sindicatos y sus miembros, pensarán dos
veces antes de hacer negocios con SunTrust.
Como las personas que desarrollan la política de SunTrust, ustedes tienen una
responsabilidad fiduciaria de evitar cualquier controversia que afecte las finanzas del
banco. Si Coca-Cola no protegerá a sus trabajadores en Colombia, SunTrust debe romper
sus relaciones con esa empresa. Por favor manténgame informado sobre lo que piensan
hacer para resolver esta situación.

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